
El Ataque Vikingo:
Solo Recuerdos....
Año 2004, vivíamos nuestro ultimo año de enseñanza media, el anhelado 4medio, el cuarto medio B por supuesto, el “Técnico”. Ya habían pasado casi 2 años desde que nos habíamos separado, nuestros caminos se dividieron (Científico/Humanista ó Técnico), se generaron nuevas amistades, en ocasiones de personas que se tenían cierto repudio y otras tantas amistades se perdieron...
Entre tanto, los infaltables partidos en el potreros, esos que se quedaron en nuestra retina para nunca mas borrarse... primeros los partidos entre técnicos (obedecía a un esfuerzo por crear lazos de amistad) Ex2medio A v/s Ex2medio B, Obviamente Ganábamos nosotros el Ex2medio B (porque el capitán, autor material e intelectual de las jugadas era Yo)
Aun recuerdo esos partidos contra el colegio San Esteban, y otros más, donde la rivalidad se manifestaba al máximo... Pero, para suerte del C.R.S.H. existía en el segundo medio B un Famoso tridente mágico, ese que hacia suya la mitad del campo de guerra en cada enfrentamiento, conformado por los talentosisimos, Rodrigo Tobar, Alan Guzmán y por ultimo y no por eso menos importante Cristian Reyes. Pero eso ya es pasado volvamos a lo que nos converge...
El Famoso “Ataque Vikingo”: Fue aproximadamente a mitad de año (2004), las discusiones y desconfianzas habían quedado atrás... éramos el 4Medio B “Técnico Profesional” V/S el 4Medio A “Científico/Humanista” un curso lleno de grupos y subgrupos que lograron finalmente que este no fuera un curso unido. (Fue el principio del fin en la guerra que se llevo acabo entre cursos)
En nuestra trinchera contábamos con los soldados Cesar Fuentes, Camilo Pino, Francisco Zamorano, Sebastián Contreras, Daniel Ruiz, Luís Abarca y otros soldados que no recuerdo (pido las disculpas del caso, la memoria es frágil) Nosotros éramos el Bloque Socialista sin lugar a duda, al otro lado de la trinchera se encontraba el bloque de los cerdos capitalistas del 4MEDIOA, en sus filas contaban con los soldados Rodrigo Tobar, Alan Guzmán, Cristóbal Narbona, Carlos Gonzáles, Dahuy Pujado, mamancho y otros soldados que no recuerdo (nuevamente pido las disculpas pertinentes) además de contar con algunas Mercenarios de otros cursos...
La batalla comenzaba, el sub-comandante Cristian Reyes analizaba las posibilidades de victoria las que, por cierto, eran bastante escasas. Al igual que en un juego de PC, donde los equipos tienen habilidades de acuerdo a cuantas estrella posean, nos encontramos con que el bloque Capitalista poseía 5 estrellas, la puntuación máxima y nosotros solo poseíamos 2. La diferencia era desconcertante, de tal modo empezamos a perder soldados, empleamos todas nuestras fuerzas pero no servían de mucho, bastaba con que el enemigo mandara a un solo soldado y todas nuestras defensas eran burladas. Muchos de nuestros mejores soldados empezaron a reventarse tratando de hacer goles (personalmente me encontraba con los pies destrozados por la batalla, ambos pies de hundían en un mar de yagas y dolor).
Pese a todo se nos fueron dando algunas cosas, debido a la excelente entrega de nuestros soldados y gracias a que el rival se confió logramos un, aproximado, 4MEDIOA (12-goles) V/S 4MEDIOB (10-goles). El costo que habíamos pagado por esos resultados fue altísimo, a tal punto que ninguno de nosotros podía pelear mas, habíamos gastado el 100% de nuestras fuerzas, mientras que el bloque capitalista había gastado aprox. un 50% de sus energías.
Justo en ese momento surgió el nunca bien ponderado “Último Gol, Gana Todo”, poseíamos una verdadera posibilidad de ganar la batalla y obtener la gloria, pero la gran pregunta era: ¿cómo lograrlo? Todos sabíamos que no encontrábamos exhaustos algunos a tal punto que estaban sentados en el campo de batalla y eso no era todo... los cerdos capitalistas se venían como si nada hubiese pasado (los mejores misiles, armas nucleares, etc).
Los ataques venían por tierra, mar y aire, parecíamos escudos humanos defendiendo nuestra portería, a costa, incluso, de nuestra propia integridad física de la cual abusamos de forma espantosa, tuvimos que recurrir a técnicas prohibidas (la exclamación ¡atenea! era poco) golpes de fault, empujones, llegando al punto de que cada vez que teníamos la pelota en nuestro poder solo pensábamos en tirarla lejos para poder tomar un poco de aire. Nunca olvidare el rostro de mis soldados, era angustiante no poder hacer nada, de ninguna forma podíamos atacar al enemigo ya que no poseíamos fuerza alguna, fue en ese momento cuando decidí atacar al enemigo sólo, tras haber tragado algo de aire en un balón perdido, recupere la esfera: era mi oportunidad (ahora o nunca). Ataque con mi mente y espíritu y digo esto ya que a esa altura carecía de fuerza y talento alguno a tal punto que mi corazón y mi subconsciente emitieron un grito de lucha, del cual me sorprendí al escucharlo salir de mi boca pero alguien me lo dictaba y yo solo me estragaba. Mientras corría hacia el enemigo sentí un eco de mi grito el cual no paraba y era cada vez mas fuerte y parecía multiplicarse a cada paso, tal fue mi impresión que mire hacia mis costados y hay estaban... Ellos mis compañeros de armas los cuales habían sufrido tanto o más que Yo, me acompañaban con su grito de lucha y esperanza. Era una avalancha de emociones, no podía fallar tenia que lograrlo a toda costa, pero a medida que el grito se hizo mas sísmico comprendí que debía apoyarme en mis compañeros que ellos eran parte de esa guerra no podía excluirlos en este ultimo intento. En ese momento burle a un rival y tras ver mi costado izquierdo divise al teniente Cesar Fuentes, decidí entregarle la bomba y con ello, deposite en el, la confianza y la esperanza de todo el equipo.
Todo el equipo al ataque hasta el arquero corría a la portería contraria, como en un juego de cartas dejemos todo en manos del destino. El enemigo se había percatado de nuestro ultimo ataque y el contragolpe era letal bastaba con que ellos recuperaran la bomba y todo se acababa, atacamos todos por el centro de la cancha a excepción del teniente Cesar F. Que atacaba por el costado izquierdo y protegía la bomba con su vida pero la atención de nuestro enemigo se concentro en nosotros los que íbamos por el centro, de ay que cualquier pase que diera el teniente debía ser interceptado. En ese instante el teniente se dirigió sutilmente hacia el centro de la cancha directo al arco del rival, ágil como una gacela, precavido como un ninja, la tensión estaba al máximo, no hubiese sido extraño que mas de alguno de los asistentes al encuentro se desmayara, los corazones se detuvieron, inclusive el tiempo dejo de correr...
En ese momento el teniente insinúa un pase al centro del arco todos lo interpretamos así, inclusive el rival todos nos perfilamos para rematar a muerte y el rival hacia uso de toda su capacidad técnica para interceptar la bomba que en ese entonces era una bomba de tiempo, fue hay donde nuestro teniente Cesar Fuentes decide jugarse la ultima pero ingeniosa carta personalmente y dispara entre palo y arquero dejando a todos atónitos ante tal decisión que nadie esperaba de el y dentro de la multitud se escucho un GOL!!! El cual fue eco de otros muchos GOL!!! GOL!!! GOL-CONCH€ 7U M@dr€!!!.
A manos de nuestro teniente Cesar Fuentes habíamos conseguido la victoria... el dolor y angustia habían quedado atrás todos corríamos alegres llenos de orgullo por lo conseguido, y en ese momento nuestro teniente cae consecuencia del agotamiento y la felicidad, y comprendíamos que nuestro esfuerzo había sido inhumano y ya no podíamos mas, nos tiramos junto a el pero para desgracia del teniente nos tiramos encima de en (al Montoncito) y desde hay quedo tan flaco pero eso es otro tema. Ya todos mas relajados miramos a los rivales queríamos verle las caras de derrotados y sorpresa la nuestra, ya no estaban, desaparecían a lo lejos sin despedirse sin nada totalmente humillados lo cual hizo mas dulce la victoria.
Luego entre quejidos y cojehos decidimos ir al cuartel general (Mi casa) a celebrar, entramos a mi habitación y nos sentamos a charlar del encuentro, la alegría invadía el lugar, una conversación llena de elogios hacia los demás donde cada persona agradecía al otro, pronto vinieron los dolores esos que por un momento se habían olvidados, las secuelas de la ardua lucha, de pronto sentí un ardor en mi pie derecho al desprender los zapatos y calcetines descubrí que un hilo de sangre recorría mi pie, asombrado comprendí que mi epidermis había cedido por las heridas, había sido brutalmente dañada, pero no importaba porque si tuviera que volver a hacerlo no lo dudaría ni por un momento. Muchos me dijeron “¿como pudiste jugar así?” y les respondía muéstrame tus pies y lo que sospechaba era cierto todos estaban en situaciones parecidas. Luís Abarca quien vivía mas lejos me pregunto la hora... Eran cerca de las 11:00pm. Valla sorpresa la nuestra al percatarnos que ya habían pasado alrededor de 4horas desde la llegada hasta mi habitación y con algo mas de fuerza los soldados emprendieron la marcha hacia sus hogares, me despedí de todos, uno a uno cruzaron la puerta, uno a uno fueron marchando a paso firme, uno a uno se fueron perdiendo en el horizonte...
